Inundaciones
Unas grandes inundaciones habían asolado la región. Huyendo de la violencia de las aguas, un hombre
se había subido al tejado de su casa, pero el nivel del agua seguía ascendiendo peligrosamente.
Entonces pasó por allí otro hombre a bordo de una canoa:
-Le sacaré de aquí para llevarle a un sitio más elevado –le gritó.
-No se preocupe; tengo fe en mi Dios y él me salvará.
El agua continuó subiendo, y ya le llegaba hasta la cintura, cuando apareció una lancha.
-¡Suba con nosotros! -le gritaron desde la embarcación.
-No gracias. Yo confío en mi Dios; Él me salvará -respondió el hombre.
Al cabo de un rato, el agua le llegaba al cuello.
Entonces apareció un helicóptero desde el que le lanzaron una cuerda -¡Sujétese fuerte, que le
subiremos a bordo!
Pero el hombre les dio la misma respuesta que a los demás.
Al poco rato, el hombre moría ahogado y se fue a protestar ante Dios: -Señor, yo confiaba en ti;
¿por qué me abandonaste?
Y Dios le contestó:
-Pero, ¿qué más querías? ¡Te envié dos lanchas y un helicóptero!