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“Sócrates
creía que la persona era tanto más feliz cuantas menos cosas necesitaba.
Por eso, él ni siquiera llevaba zapatos. Con frecuencia, el filósofo se
acercaba al mercado y curioseaba todos los productos que estaban a la
venta. Un buen día, un amigo que conocía su interés por el mercado,
preguntó Sócrates:
-¿Por qué tienes tanto interés en acudir al mercado?
Y Sócrates le respondió:
-Me encanta ir allí y descubrir sin cuántas cosas soy perfectamente
feliz».
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Escribir al menos algo que podemos hacer para ser más felices y explicar
por qué.
Poner en común las ideas y tratar
de elaborar entre todos el «decálogo de la felicidad».
¿Somos iguales, y / o diferentes?:
Entregar a cada persona del grupo un folio con una silueta de persona
dibujada. Individualmente, cada cual deberá escribir junto a la silueta
una afición personal, un objeto muy importante para ella, su color
preferido, tres personas muy importantes, un sueño para el futuro, su
plato favorito..., es decir aquello con lo que es feliz.
Una vez realizado, proponerles que debido a una gran pérdida, solo se
quedarían con lo que llevan encima, es decir solo con la ropa (nada más).
¿Son felices? ¿Dónde encontrarían la felicidad si estuvieran sólo y si
nada material?
Dialogar sobre la siguiente frase: La mejor manera de conseguir la
felicidad es hacer felices a los demás” (Baden Powell)
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